Summa technologiae

Descripción

El futuro no mira para atrás, pero nosotros, desde acá, del presente, ¿podemos mirar al futuro?

Hay un problema clave, dice Stanislaw Lem. Lo dijo siempre: hay un problema clave. ¿Cómo podemos imaginarnos el futuro si vivimos empantanados en este presente que no es otra cosa que una acumulación caprichosa, resumida y desgastada del pasado? ¿Acaso alguien del siglo XIX pudo predecir internet? En aquel entonces, seducidos por la Revolución Industrial, imaginaban un mundo autómata; a nadie se le ocurrió una nube digital. Toda época que pensé la próxima, falló.

Pero, ¿por qué? «El ser humano casi nunca sabe qué es lo que realmente hace», escribió Lem en 1961. Esa sentencia está en el libro Summa technologiae que acaba de editar Ediciones Godot por primera vez en castellano, con traducción del polaco a cargo de Bárbara Gill. Quizás allí esté la clave, en su impredecibilidad, por eso no podemos acertar cómo será el futuro.

Según este filósofo polaco fallecido el 27 de marzo de 2008, hace 12 años, «somos proclives a alargar las perspectivas de las nuevas tecnologías mediante líneas rectas hacia el futuro», pero —asegura— a la historia hay que pensarla con los «zigzagueos de una evolución no lineal».