Pájaros entrenados en el consuelo

Autor/a y Categoría
  • Poesía
  • Petrich Norman
  • ULTIMO RECURSO

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    Descripción

    Juan Kammammuri existe. Al describir su fisonomía un tanto particular, muchos rosarinos aseguran haberlo escuchado (quizás, sin saber bien de quién se trataba) en distintas calles de la ciudad sin esperar permiso ni público alguno. Considerado por ciertos críticos como el último de una larga cadena de juglares,  rompe o transforma dicha cadena con su labor, ya que lo que Juan hace son poemas… no, cartas orales para que el boca a boca le vaya agregando lo suyo; las repita, mutile, mejore hasta por fin llegar a su destinatario en lo que considera su tono real.

    Su nombre puede ser rastreado a través de manifiestos o prólogos de libros cuyos derechos de edición son considerados dudosos o hasta ilegales desde una mirada capitalista; y de resistencia hasta necesarios cuando se toma en cuenta su razón social.

    Encontrarán unos separadores bajo el título de “interrupción”, que son pensamientos que Juan deja deslizar en sus charlas y que, si bien no respetan la estructura de sus cartas orales, tienen un fuerte contenido poético y no podían quedar afuera de este libro.

    Encontrarán, también, 5 poemas que fueron incluidos en el libro de qué boca caerán los silencios bajo el título de de las cartas recuperadas de juan kammammuri, los cuales me incentivaron a realizar un trabajo de investigación más profundo cuyos resultados se ven hoy reflejados en estas páginas. Los encontrarán subrayados para diferenciarlos del resto.

    Su poesía áspera, sin concesiones (hasta para él mismo) lo ha hecho propietario del mote de violento con que lo tildan sus detractores. Con respecto a esto, alguna vez lo hemos escuchado decir: “Si por sumarme con mis rudimentarias armas al movimiento plural y necesario que intenta cambiar el hoy sin mañana ni ayer que establecieron unos pocos, por irrumpir con cierto miedo pero sin temor en los terrenos de aquellos que intentan mantener el orden establecido ignorando (o simulando que ignoran) hipócritamente que para hacerlo deben recurrir a todo tipo de violencia se me considera violento, entonces acepto que así me llamen. Ahora, si me lo preguntan, lo mío es la violencia del pacifista.”

    “Esto que digo es de quien lo quiera o sepa que lo debe tomar, tampoco antes fue del todo mío como sí era un poco mío lo que de otros poetas yo pude sacar”, solía decir cuando alguien le preguntaba si no tenía miedo a perder sus derechos de autor, ante la posibilidad de que alguien se los birlara al no publicarlos en papel.

    Como ven, esto que mal podríamos llamar prólogo es también una confesión. Yo no soy juan kammammuri como algunos pensaban. Pero sí me tomé el trabajo junto con unos amigos (a los cuales les agradezco la ayuda) de reescribir sus poemas, tratar de armarlos con los fragmentos que fuimos recordando, recuperando en algunos casos el destinatario final, en otros dejándolo en blanco.

    Podríamos decir que se ha realizado una especie de traducción cuyo resultado son estas versiones.

    Por eso va mi firma, por eso me hago cargo de los errores.