INFRAPOLÍTICA

Descripción

Nos vuelven locos con la demanda de definición —¿qué es la infrapolítica, qué no es la infrapolítica, es infrapolítica esto, es infrapolítica aquello?— como si nos importara mayormente fijar un significado, cifrar una esencia; como si eso fuera, no ya lo más importante, sino condición sine qua non para tirar adelante, usar la palabra, ver hasta qué punto puede dar de sí, explorar qué ofrece, esperar su despliegue. La sospecha inevitable es que quieren enredarnos —quieren que nos perdamos en contradicciones, ambivalencias, inconsistencias, que nos empantanemos y que nos entre tierra y barro por la boca, porque lo peor que puede pasar, absolutamente, en un campo de reflexión teórica tan mezquino e inquisitorial como el determinado por nuestra lengua, es que aparezca en él una idea nueva, una forma distinta de ver las cosas. Y la infrapolítica es, o fue hace poco, una idea nueva. Y una forma distinta de ver las cosas. Pero todavía lo es y lo seguirá siendo en la medida en que no se agote su fuerza productiva, aunque pese a muchos. No sabemos por qué pesa tanto: pero dejemos ese misterio tan aburrido y letal. Empecemos por decir que, si es necesario dar una definición de infrapolítica, puedo proponer la siguiente, una entre muchas, una entre legión: la infrapolítica es la diferencia absoluta entre vida y política, también por lo tanto entre ser y pensar.