CRUZAR EL ARCO

Patas de Cabra

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Descripción

En su libro, el escritor deja atrás el resultado de las carreras y elige mostrarnos los paisajes, contarnos cómo la temperatura del agua le activa algún recuerdo y reproducir un diálogo intenso entre él y su cuerpo en el que le pide que no lo abandone. Miranda también aprovecha a mostrar el lado B de los circuitos de carreras: la previa, los entretiempos y los cruces entre quienes compiten. Y hay tela para cortar.

Por fuera de las maratones y triatlones de clubes, asociaciones y municipios está el mundo de los Ironman, que también incluye a las mujeres. La competencia nació en 1978 en una mesa de un bar en Hawai. John Collins, un oficial de la Marina yanqui discutía con otros militares sobre cuál era el deporte más exigente: la natación, el ciclismo o la maratón. Pasaron de la teoría a la acción y cranearon una prueba de resistencia que unió las tres disciplinas (3,86 kilómetros de natación, 180 de ciclismo y 42,2 de carrera a pie) con un límite que hace la diferencia: quienes participen deben completar la distancia en menos de 17 horas.

Desde entonces, los Ironman fueron adoptados por varias ciudades y se hicieron populares entre líderes de empresas que además de invertir en trajes, bicicletas y una alimentación especial cubren una inscripción de al menos 800 dólares por competencia. Este año, Mar del Plata celebró su tercera edición. “No somos máquinas. Vi correr a un montón de personas con distintos cuerpos. Todos, ya que son 17 horas, pueden hacerlo con la preparación” necesaria, opina Miranda sobre la competencia.